Domingo, 20 de Mayo de 2012

Conociendo Rupac - Julio 2010 RFP PDF Imprimir Correo electrónico
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PobreEl mejor 

En la serranía de Huaral, a 3400 msnm se encuentran una de las ruinas más impresionantes  y mejor conservadas del dpto. de Lima, nos referimos al Complejo arqueológico de Rupac.
Aprovechando un fin de semana largo e inspirados por el deseo de conocer este majestuoso  lugar, partimos en un emocionante viaje, en donde la aventura, el misterio y los bellos paisajes fueron el preámbulo perfecto para nuestro encuentro con el pasado. 

Conociendo el Pasado

Al eclipsarse el imperio Huari,emergen Los Atavillos, sociedad de bravos guerreros de espíritu indómito, quienes buscando dominar el valle limeño,construyeron sus viviendas o kullpis en lo alto de una montaña, cuentan con varios niveles, con entradas muy pequeñas y sistemas de ventilación,
sus techos construidos de lajas de piedra se hicieron con tal precisión que no permiten el ingreso de la luz del sol ni del agua de las lluvias, técnica que ha sido vital para su conservación.
Aunque se dice que esta fortaleza se usó con fines militares y religiosos, en tiempos posteriores llegó a convertirse en una especie de cementerio. Algunas de las ‘kullpis’ llegan a medir 10 metros de altura y tienen una especie de horno o chimenea, pero lo que llama la atención son sus paredes interiores, que fueron edificadas con piedras sobresalientes, a manera de colgadores.
El nombre de Rúpac, proviene de la palabra aimara ‘Lúpac’, que significa ‘llamarada roja’ y que tras varios procesos llegó a nosotros como Rúpac.

La Aventura

Entusiasmados salimos de Lima rumbo a la ciudad de Huaral, aquí pasamos la noche. Al día siguiente, muy temprano, nos dirigimos en carro a un pequeño poblado llamado la Florida. Durante el trayecto la carretera se va volviendo  polvorienta y zigzagueante;  luego de unos cuantos kilómetros comenzamos a ascender, desde lo alto el panorama se hace impresionante, los diferentes campos de cultivo, la vegetación y el sol abrazador nos recuerdan que vamos dejando atrás el invierno limeño.

Cautivados por la serenidad de las montañas seguimos cuesta arriba, y así, luego de 2 horas el poblado de La Florida nos da la bienvenida,  aquí aprovechamos para  estirar  las piernas y desperezarnos un poco. Desde este lugar el visitante puede seguir su camino a pie o a carro, nosotros en sabia decisión optamos por continuar a carro. Presurosos avanzamos por la carretera, no paso ni media y ya estábamos en el poblado de Pampas. Sin habitantes este apacible y misterioso lugar es también conocido como el “Pueblo Fantasma”.
Recorriendo Pampas, el paisaje que se aprecia es eminentemente serrano a pesar de la soledad que se respira, sus callecitas estrechas nos acogen con ternura, sus casas construidas de adobe y piedra presentan balcones con techos a dos aguas, hacia arriba ubicamos la Plaza Central y su iglesia
Ávidos de recuerdos nos tomamos algunas fotos y luego de un breve descanso ya estábamos listos para continuar.

Conquistados por la naturaleza nos dirigimos a nuestro primer objetivo “La cascada de Huarin" aquí aprovechamos para refrescarnos y disfrutar de la vegetación que nos rodea.
El sol de medio día nos alcanzó, así que debíamos apurarnos; a paso firme fuimos de subida, en este punto la naturaleza se descubre ante nosotros y nos regala los mas bellos paisajes, luego de un buen tramo, el sol y el peso de nuestro equipaje surtieron efecto, el cansancio se hizo presente, sin embargo nuestro deseo de conocer este imponente lugar nos anima a continuar.

Al cabo de 3 horas y ya sin aliento divisamos un letrero que decía bienvenidos a Rupac, emocionados seguimos la senda y despues de  15min, luego de sortear algunos obstáculos, llegamos a nuestro destino las Ruinas de Rupac.
Admirados por tan espectacular vista nos dirigimos al centro de la ciudadela, aquí nos encontramos con varios caminantes quienes nos dieron la bienvenida; enseguida armamos nuestras carpas y luego de un breve descanso salimos a ver el atardecer, realmente maravilloso.

Al día siguiente, pudimos apreciar la magnitud de sus construcciones, muchas de las cuales son de dos pisos, sus techos de piedra se encuentran cubiertos de barro llenos de vegetación, lo que nos recuerda a un jardín. A medida que recorríamos a ciudadela nos impresionaba cada vez más la técnica de construcción que tuvo este pueblo, sus muros bien delineados estaban conformados por piedras que encajaban perfectamente unas con otras y que contrastaban con la naturaleza que lo rodeaba, la armonía era perfecta.

De regreso pudimos apreciar dentro de una construcción restos humanos, destacándose un cráneo, impresionante. Cargados de recuerdos, nos despedimos de este mágico lugar y emprendimos el retorno a Pampas .

El retorno a Pampas fue también toda una aventura, en el camino de regreso encontrábamos a excursionista que se dirigían a Rupac, la cara de sufrimiento por la caminata era evidente, todos nos preguntaba si faltaba poco para llegar a Rupac, nosotros con el deseo de incentivarlos  le indicábamos que faltaba poco y que valía el esfuerzo que estaban haciendo.

Nuevamente el paisaje nos invitaba a tomarnos fotos, pero el sol se hacía presente nuevamente y la poco agua que teníamos  se termino a una cuarta parte del camino.

Entonces apuramos nuestro paso pare llegar a la cascada que habíamos cruzado en nuestra subida a Rupac, la caminata se hacía más pesada, el polvo del camino contribuía junto con el sol y la falta de agua a desear llegar lo mas rápido posible a la cascada de Huarin, al llegar  dejamos nuestros equipos a un lado lo mas rápido posible, aunque no tomamos de ella, solo el poder sentir la frescura de sus aguas en nuestras caras  era suficiente para agradecer el llegar a este lugar.

Después de descansar y recuperarnos del sol y claro mas fotos, emprendimos nuevamente el retorno a Pampas y el trayecto se nos hacia terrible ya que había pequeñas subidas que teníamos que hacer para seguir nuestro camino.

Ver pampas nos emociono ya que teníamos gran parte del camino de regreso ya recorrido, nos apresurábamos para llegar al pueblo, descansar un momento y seguir nuestra travesía hacia la Florida.

Al llegar a pampas nos encontramos con personas que estaban para subir a Rupac, al ver nuestro cansancio nos invitaron algunas naranjas y mandarinas, en ese momento fue un regalo muy apreciado por nosotros.

Ya en Pampas enrumbamos a la Florida, de ahí a Huaral y de Huaral a Lima, cansados, llenos polvo y maltratados por la caminata pero con todos esos recuerdos de nuestra aventura a Rupac que nunca podré olvidar, los paisajes que ví y la gente que conocí, la belleza del atardecer y los lindos recuerdos plasmados en las fotos que tengo y que hacen que añore volver y seguir conociendo está maravilla del Perú.

 

 

 

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